La palabra poder suele dar miedo, porque con demasiada frecuencia se la asocia con el abuso de poder. De modo que a veces preferimos privarnos de nuestro poder antes que arriesgarnos a abusar de él. Pero, si queremos realizar acciones importantes en nuestra Vida (sanar, alcanzar nuestros objetivos, crecer en Conciencia…), para ello necesitamos nuestro poder personal.
Nuestro poder personal es todo el valor que nos damos, es el poder que está dentro de nosotros y que vibra en concordancia con el principio de Vida. Es ese poder interior creativo, constructivo y respetuoso de la Vida que nos convierte en Seres Humanos dignos de ese nombre.
Recuperar nuestro poder personal es volver a situarnos en referencia a nosotros mismos, en referencia interna, y dejar de dar, consciente o inconscientemente, el poder al otro o al mundo exterior. ¿Por qué le damos el poder al otro o al mundo exterior? Porque creemos que el otro es mejor que nosotros, que el mundo exterior tiene razón, que nosotros somos poca cosa para tener la osadía de escucharnos, de pensar, de tener sentimientos, de hablar y de actuar en referencia a nosotros mismos.