Taller gratuito online
Autohipnosis para transmutar el miedo


El miedo es como un espejismo en el desierto, cuando nos metemos dentro desaparece. Pero como el miedo da miedo, no entramos en él, y así se mantiene y/o se amplifica. Podríamos decir: Si es un miedo, es que no es real. En esta experiencia, vamos a activar nuestros recursos inconscientes para disolver el espejismo.

Según el diccionario, el miedo es un sentimiento de angustia experimentado en presencia o ante el pensamiento de un peligro o de una amenaza, reales o supuestos.

El miedo es una reacción humana de supervivencia, el problema es que muchos de nuestros miedos son anticipaciones de lo que podría ocurrir. Pero, como el inconsciente no distingue entre lo real y lo virtual, la reacción biológica y emocional frente a un peligro, real o supuesto, es la misma.

En resumen, para el inconsciente SI = ES

Para algunos de nosotros el miedo es un estimulante, y para muchos otros es lo contrario, es algo que nos paraliza y nos desconecta de nuestra fuerza.

Hay que distinguir el miedo del peligro, son dos cosas diferentes. Si el peligro es real, no será rechazando el miedo o dejándonos atrapar por el miedo como seremos más eficaces.

El cuento del dragón

Ha llegado el momento, ahora, de que conozcas esta historia, muy muy antigua, de aquella época en la que en la Tierra vivían todavía los dragones.

En aquella época remota, los humanos temían a los dragones, incluso les tenían pánico, un terror profundo. Porque sabían que todas sus construcciones de humanos eran muy débiles frente a la fuerza de los dragones, y que lo que ellos habían tardado años, generaciones en construir, podía quedar destruido en el espacio de unos instantes, incluyendo su propia vida, por supuesto. De modo que el pueblo vivía lleno de temor y más que vivir procuraba esconderse, salía cuando era absolutamente necesario, e incluso en el interior de la casa no estaba seguro.

Un día nació un ser pequeñito, y esa persona, ya no acuerdo si era un hombre o una mujer, da lo mismo, cuando empezó a crecer, su familia tenía dificultades con él, porque era raro, físicamente era normal, y mentalmente también, pero no pensaba del mismo modo, no sentía del mismo modo, y cuando aquel ser se hizo adulto, decidió que ya no era posible vivir así, y se le metió en la cabeza ir a encontrarse con los dragones.

Tenían que poder encontrar una solución. Por supuesto, toda su familia y la gente del pueblo le dijeron que estaba loco, incluso los guerreros que habían intentado enfrentarse a los dragones y habían sobrevivido le dijeron que eso era imposible. Pero él no hacía caso de nadie y para él aquello no debía de ser tan terrible… de modo que se puso en marcha para ir a encontrarse con los dragones.

Luego, de pronto, cuando ya estaba en camino, sintió que se cernía una sombra sobre él, y al alzar los ojos descubrió un dragón inmenso y saludó al dragón y le dijo: “Vengo como amigo”. Y, por toda respuesta, el dragón le escupió un chorro de llamas, pero por suerte él tuvo buenos reflejos y no se abrasó, pero se dio cuenta de que todo alrededor de él estaba todo quemado, y ahí comprendió la medida del peligro y la potencia de los dragones, pero también pudo medir la intensidad de su miedo, y entonces, igual que hacía todo el mundo, se escondió.

Pensaba que estaba seguro en su escondite, pero el mismo dragón volvió al ataque e intentó abrasarlo, y aquel pequeño ser se puso a esconderse en diferentes lugares, perseguido por el dragón. Pensaba que había llegado su última hora. Por suerte, pudo salir de aquella y aceptó vivir como los demás, lleno de miedo, y esconderse lo más posible.

Pero una parte de él no conseguía resignarse. Así que se decidió a ir a hablar con todos los guerreros que habían sobrevivido al enfrentamiento con los dragones para aprender de ellos. La primera enseñanza fue:

«Cuando el peligro es real, el miedo es inútil. Cuando el peligro es probable, el miedo es inútil. Y cuando el peligro está en tu mente, entonces estás en peligro.»

Con los guerreros de los dragones, descubrió que el miedo era una reacción humana, y que todo el arte de los guerreros era utilizar el miedo en lugar de que él nos utilizara a nosotros.

Entonces recordó su primer encuentro con los dragones, cuando estuvo a punto de morir, cuando le perseguía el dragón, y aquel miedo era muy fuerte en él y seguía muy vivo.

Se sirvió de aquella experiencia para utilizar su miedo. En lugar de huir de esa emoción de miedo, se metió dentro de ella y la amplificó, aceptó sentir todo su miedo. Una vez en contacto con esa experiencia, recordó la frase del guerrero: «Cuando el peligro es real, el miedo es inútil. Cuando el peligro es probable, el miedo es inútil. Y cuando el peligro está en tu mente, entonces estás en peligro.»

Y ahí ocurrió algo extraño dentro de él, de golpe era como si el miedo perdiera su color, su textura, sintió que era tan solo una energía, una energía muy grande y disponible que él podía transformar a su antojo. Y entonces eligió transformarla en poder y curiosidad, y, apenas había elegido eso, surgió dentro de él lo que él, más tarde, llamaría su divisa: «no sé cómo lo voy a hacer ni cómo va a ocurrir, pero tengo curiosidad por descubrir cómo lo voy a lograr.»

Y repitió numerosas veces esta experiencia, hasta que, cuando recordaba su primer encuentro con el dragón, todo aquello dentro de él se convertía espontáneamente en poder y curiosidad. Nació entonces en él una gran alegría y casi le entraron ganas de dar las gracias a los dragones por haber descubierto eso.

Enriquecido por esta nueva fuerza, volvió a ponerse en camino para ir a encontrarse con los dragones. Rápidamente, como cuando su último encuentro, sintió por encima de él una sombra, y sintió cómo le subía el miedo, así que se repitió su divisa: «No sé cómo lo voy a hacer ni cómo va a ocurrir, pero tengo curiosidad por descubrir cómo lo voy a lograr», y transformó su miedo en curiosidad y poder. Miraba al dragón, pero esta vez le miraba a los ojos.

Y, con los ojos clavados en los del dragón con poder y curiosidad, le dijo al dragón: «No somos enemigos», y se esperaba que el dragón quisiera abrasarlo, o lo que fuera, y estaba preparado, disponible en su interior.

Y el dragón vino a posarse enfrente de él, era inmenso, él sabía que el dragón se lo podía comer de un solo bocado si lo deseaba. Era cosa sabida que los dragones podían entrar en la mente de los humanos. Y entonces tuvo lugar esta conversación en la mente de ambos. Y el dragón le dijo: «¿Por qué no quieres ser nuestro enemigo?», y aquel hombrecillo que se había hecho experto en dragones le dijo: «No podemos seguir viviendo así, vivimos en el temor, en el miedo, vosotros nos podéis destruir a cada instante, pero lo que también veo es que vuestra potencia es tan grande que, si pudiéramos ser aliados, haríamos de este mundo un mundo mejor para todos». Y el dragón le dijo: «Hombrecillo, sabes que puedo destruirte en un instante y que puedes morir ahora». «Sí», le dijo él, «pero yo no quiero seguir viviendo así, de modo que, si tienes que matarme, mátame, pero lo que yo elijo es vivir».

Entonces el dragón le mostró su pata, en la que había una gran herida abierta. Y el pequeño gran ser le dijo: «¿Quién te ha hecho eso?»

Y el dragón le respondió: «Es una larga historia».

Hace muchos más siglos, uno de los tuyos quiso destruir a los dragones. En aquella época nosotros no habíamos destruido nada de ninguna cosa que perteneciese a los humanos, ni su vida. Pero aquel ser estaba seguro de que los íbamos a destruir, así que creó y preparó un poderoso veneno que consiguió inyectarle al jefe de todos los dragones, porque sabía que, si el jefe de todos los dragones resultaba herido, todos los demás dragones tendrían la misma herida, pero no era un veneno para matarnos. Ese veneno se activaba en nosotros cada vez que estábamos en presencia de un humano, y se nos abría este tipo de herida con gran dolor. El dolor es tan grande que nos hace gritar y cuando gritamos arrojamos llamas. Y el pequeño gran ser exclamó: «Pero si esto es un enorme malentendido», y lo más terrible es que no había solución, porque cada vez que un dragón estaba en contacto con un humano se activaba ese dolor. «Pero entonces, ¿por qué, cuando estás frente a mí, no gritas, aunque tengas abierta la herida?» Y el dragón le dijo: «No sé, cuando estás tú no me duele».

El dragón guardó silencio, como si estuviera en otro Estado, y después, cuando abrió los ojos, el dragón le miró con dulzura y le dijo:

«Ya sé: tu valor y tu voluntad de que podamos vivir en armonía unos con otros son el antídoto de este veneno. Mira, se me está cerrando la herida».

El dragón se puso a la altura del pequeño gran ser y le pidió que se le subiera al lomo, y echaron a volar. Y el pequeño gran ser le dijo: «¿Dónde vamos?», y el dragón le respondió: «Vamos a hacer las paces».

El dragón se posó en la plaza del pueblo, por supuesto todos los habitantes se pusieron a dar alaridos de pánico y a huir, pero cuando se dieron cuenta de que venía el pequeño gran ser montado a lomos del dragón, empezaron a salir uno a uno de su escondite, aterrados pero curiosos.

Entonces el pequeño gran ser se puso a contar toda la historia y el malentendido que se había creado hacía siglos. Todos los habitantes de la ciudad y del país sintieron rápidamente un gran alivio y el propio dragón fue también el embajador de la paz para su pueblo. Y en el corazón de los humanos y de los dragones nació una inmensa alegría, y desde aquel tiempo ambos pueblos empezaron a cooperar y nació un mundo de poder, de curiosidad y de amor… pero esto es otra historia…

JEAN-GUILLAUME SALLES


DESCARGA «El cuento del dragón»

Aquí puedes descargarte «El cuento del dragón» en pdf.

Esta conferencia-taller está enmarcada dentro del proyecto de divulgación gratuita «Juntos somos más fuertes»

Próximos talleres


Viernes 8 de mayo

APRENDER A PROGRAMAR UN OBJETIVO EN EL NIVEL INCONSCIENTE

SOLO ONLINE
Streaming en directo interactivo

Con Jean Guillaume Salles

A día de hoy, su actividad se reparte entre las sesiones de consulta, los cursos que imparte para la formación en Descodificación Biológica, así como, los cursos, viajes terapéuticos y monográficos encuadrados en su propia escuela LE PASSAGE.

Su visión de la terapia y de la formación se resume en esta frase:

“YA ES HORA DE QUE VIVAS LA VIDA QUE TE HAS IMAGINADO”
Henry James

PRÓXIMOS EVENTOS


  • Salvo que se indique expresamente lo contrario, todos los horarios que figuren en el sitio web corresponden a la zona horaria de Madrid (España), es decir, GMT +1 o GMT +2, según esté o no en vigor el horario de verano.
  • Para todos los talleres y cursos de pago que sean online en directo e interactivos es condición indispensable que los participantes dispongan de cámara en el dispositivo (ordenador, tableta, teléfono móvil, etc.) y la mantengan activa durante todo el desarrollo de los mismos. Aquellos asistentes al taller o curso que no activen sus cámaras serán inmediatamente excluidos de este, bloqueándoles el acceso a la retransmisión (streaming).
  • En todos los cursos, talleres y conferencias la Escuela se reserva el derecho de admisión, expulsión o/y suspensión.

SUSCRÍBETE PARA ESTAR INFORMADO